Un relevamiento reciente sobre empresas argentinas confirma algo que probablemente ya intuías si trabajás en relación de dependencia: la inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana y empezó a ocupar tareas que antes hacía una persona. Lo que el estudio también muestra —y esto es lo que menos se dice en voz alta— es que la mayoría de las empresas está haciendo ese cambio sin ningún criterio definido para decidir qué se automatiza y qué no.
El dato sale de "Transformaciones en el trabajo dentro de empresas argentinas 2026", un informe de Insight 21 (el think tank de la Universidad Siglo 21) publicado en abril de 2026, basado en una encuesta telefónica a 400 empresas de distintos sectores y ciudades del país.
La adopción avanza rápido
El 75% de las empresas ya registra algún nivel de sustitución de tareas humanas por IA en los últimos dos años, y proyectan que esa cifra va a llegar al 87% dentro de tres años. En paralelo, el 41,6% ya implementa sistemas de IA en algún área de trabajo —ya sea en modo de prueba, en procesos clave o de forma generalizada—, casi el doble que el año anterior (29%).
No es solo reemplazo: el 85% de las empresas también reporta haber visto surgir tareas humanas nuevas o revalorizadas a partir de la incorporación de IA. La automatización no vacía el trabajo, lo reorganiza — pero la reorganización tiene ganadores y perdedores según qué tan preparada esté cada empresa para gestionarla.
La gestión no acompaña
Acá está la paradoja que le da título a esta nota. De las empresas que automatizan tareas, el 72,3% no utiliza ninguna metodología para decidir qué parte del trabajo pasa a manos de un sistema y qué parte se queda en manos de una persona (una leve mejora frente al 80,5% del año anterior, pero sigue siendo la enorme mayoría). Y hacia adentro de la organización, el panorama es todavía más flojo: el 64% de las empresas ni siquiera inició una comunicación interna formal sobre el impacto de la IA en el trabajo, y solo el 8,3% tiene espacios regulares de diálogo con sus equipos sobre el tema.
En otras palabras: es más probable que tu empresa ya esté usando IA para hacer parte de tu trabajo que que tenga un plan para explicarte cómo y por qué.
Qué esperar en tu propio trabajo
No todo el panorama es alarmante. El 39,3% de las empresas cree que va a ampliar su plantilla en los próximos tres años y el 37% que se va a mantener igual — es decir, casi 8 de cada 10 empresas no proyectan achicarse. La reducción de personal aparece con más fuerza en empresas grandes (más de 250 empleados), donde el 34,6% anticipa una baja.
Lo que sí conviene tener presente, con esa desorganización de fondo, es que la falta de método y de comunicación interna es precisamente el terreno donde suelen aparecer los conflictos: cambios de tareas decididos sin criterio claro, ausencia de capacitación, y falta de información sobre cómo se está usando la IA para evaluar el propio desempeño. Son puntos que, cuando se traducen en un cambio de condiciones de trabajo o en una desvinculación, tienen relevancia jurídica concreta — no solo organizacional.
Fuente: Pallaro, A. (2026). Transformaciones en el trabajo dentro de empresas argentinas 2026. Insight 21, Universidad Siglo 21. Encuesta telefónica, muestra probabilística de 400 empresas en CABA, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán. Nivel de confianza 95%, margen de error 4,8%.